Almería sigue siendo la huerta de Europa

Decir a estas alturas que Almería es la huerta europea, es quedarse corto. Sólo en un año exporta cerca de tres millones de toneladas de fruta y verdura. Para comprenderlo mejor, el 70% de los pepinos españoles provienen de sus cultivos y acaban, en la mayoría de los casos, en los mercados europeos, sobre todo, en Alemania.

“Exportamos cerca del 80% de la producción de nuestros invernaderos. El mercado europeo está en constante crecimiento de la demanda, por lo que cada vez hay más producto español llegando a sus tiendas” explican algunos productores.

Lo que tienen en cuenta, para poder negociar, es que hay que cumplir con todos los requisitos para que sus productos cumplan la legalidad vigente.

Entre ellos, está la necesidad de garantizar el tipo de productos que se usan en su cultivo para que cumpla la legalidad vigente no sólo a nivel nacional sino comunitario. “Hay una serie de requisitos para la limpieza y desinfección en la Industria Alimentaria de Almería que se cumplen para poder poner el producto en los lineales internacionales” explican desde Chemie Pont.

Legislaciones y administradores

El cumplimiento de las normativas es fundamental para prevenir la propagación de enfermedades y la contaminación de los productos alimenticios. 

La Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) y la Agencia de Protección Ambiental (EPA) son algunos de los organismos reguladores involucrados en el establecimiento de estándares para las prácticas de limpieza y desinfección en la agricultura. La Ley de Modernización de la Seguridad Alimentaria (FSMA) de la FDA y el Manual de Registro de Pesticidas de la EPA son ejemplos de regulaciones que tienen como objetivo garantizar la seguridad de los productos agrícolas.

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El uso de equipos e instalaciones limpios y desinfectados es crucial para prevenir el crecimiento de bacterias y patógenos dañinos. Las diferentes etapas de la producción agrícola, desde la siembra hasta la cosecha, requieren prácticas específicas de limpieza y desinfección. Por ejemplo, durante la siembra, la limpieza y desinfección de las plántulas y el suelo son fundamentales para prevenir la propagación de enfermedades. Durante la cosecha, limpiar y desinfectar las herramientas y equipos es fundamental para evitar la contaminación de los productos cosechados.

Pero no se queda ahí. Una vez recogida la producción, el transporte y lugar de almacenaje es también crucial. Es donde se pone el foco para evitar propagar plagas que pueden acabar perjudicando el producto y cultivos. Además, se trata de cumplir con las normas de sanidad para garantizar productos de calidad. “España es uno de los países con normas más estrictas en este tipo de cultivo y de ahí su buena fama a nivel internacional” concluyen.