Algunos lagos concentran más plástico que las grandes zonas de acumulación oceánicas

MADRID, 12 (SERVIMEDIA)

Las concentraciones de plástico que se encuentran en algunas masas de agua dulce, como lagos, son más altas que las de zonas oceánicas que acumulan grandes cantidades de residuos y que se conocen como ‘islas de plástico’.

Así lo confirma por primera vez un equipo internacional de investigadores liderado por Verónica Nava, investigadora de la Universidad de Milán-Bicocca (Italia), y en el que también participaron autores del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN) y el Instituto de Diagnóstico Ambiental y Estudios del Agua (Idaea), ambos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC). El trabajo está publicado este miércoles en la revista ‘Nature’.

«Los lagos son como centinelas de la contaminación, ya que en ellos se acaban acumulando los residuos plásticos que se dispersan a través de diversas fuentes como como los embalses o la atmósfera. Además, una vez que llegan a sus aguas, los lagos pueden retener, modificar y transportar los desechos plásticos a través de las cuencas hidrográficas hacia los océanos» contextualiza Miguel Cañedo-Argüelles, del Idaea.

Entre los lagos donde se ha identificado la mayor contaminación por desechos plásticos se encuentra el Maggiore (Italia), el Lugano (entre Italia y Suiza), el Tahoe (Estados Unidos), el Neagh (Reino Unido) o el Pantà de Sau (España), uno de los que comparativamente muestran mayores niveles de microplásticos.

Quizás también te interese:  La moda responsable también llega a la ropa interior femenina

Estos lagos actúan como las principales fuentes de agua potable de las poblaciones que los circundan. Son, además, zonas fundamentales para sus respectivas economías, ya que en su entorno se desarrollan numerosas actividades recreativas.

«La relevancia de estos resultados estriba en que, además de impactar negativamente en el agua potable que necesitamos, la contaminación plástica tiene efectos nocivos sobre los organismos acuáticos y el funcionamiento de los ecosistemas», explica Nava.

CASI 80 INVESTIGADORES

La colaboración de casi 80 investigadores ha hecho posible tomar muestras de agua superficial de 38 lagos ubicados en 23 países diferentes y repartidos en seis continentes. Esta diversidad ha permitido representar diferentes condiciones ambientales.

«Una vez recolectadas, los diferentes equipos enviamos las muestras a la universidad de Milán-Bicocca donde, con tecnologías como la microespectroscopia Raman, se logró un análisis extremadamente preciso con el que pudimos confirmar la composición polimérica de los microplásticos. Entre todo lo encontrado destaca especialmente la presencia de poliéster, polipropileno y polietileno», apunta Miguel Matias, del MNCN.

«Además, hemos podido identificar factores determinantes como la densidad de población, la urbanización, el tamaño de las cuencas y los tiempos de retención del agua, que explican la vulnerabilidad de los lagos y embalses a la contaminación por plásticos», prosigue Matias.

Estos resultados demuestran la escala global de la contaminación plástica, pues ningún lago, ni siquiera los más alejados de la actividad humana, puede considerarse verdaderamente prístino. «Esto debería impulsarnos a revisar las estrategias de reducción de la contaminación y los procesos de gestión de residuos», concluye Nava.

Quizás también te interese:  Los archivos y museos estatales abrirán sus puertas el 12 de Octubre