Los ataques de tiburones a humanos caen al mínimo anual desde 2009

– Puede deberse a que hay menos poblaciones de escualos, según la Universidad de Florida

MADRID, 06 (SERVIMEDIA)

El año pasado se registraron 57 ataques no provocados de tiburones a personas en todo el mundo, lo que supone la cifra más baja desde 2009 y empatada con 2020, año en que estalló la pandemia de la covid-19 y se multiplicaron las medidas de reducción de la movilidad humana en la mayoría de los países.

Así consta en el Archivo Internacional de Ataques de Tiburones (ISAF, por sus siglas en inglés) de la Universidad de Florida (Estados Unidos), cuya base de datos rastrea los incidentes mundiales con escualos y define ataques no provocados de tiburón los iniciados por uno de estos animales en su hábitat natural.

Esa base de datos, actualizada este lunes y recogida por Servimedia, señala que en 2022 se registraron 57 ataques no provocados de tiburones a personas, la misma cifra que 2020 y la más baja en 14 años. Hay que remontarse a 2008 para encontrar un dato inferior (55).

Por el contrario, el máximo histórico desde 2008 siguen siendo los 98 casos documentados en 2015, un año que coincidió con un calentamiento en los océanos debido al fenómeno climático de ‘El Niño’.

Por detrás se sitúan 2017 (88 ataques), 2012 (83), 2010 (82), 2016 (81), 2011 (79), 2013 (77), 2014 y 2021 (73), 2009 (68), 2018 (66) y 2019 (64).

El año pasado hubo cinco muertes de personas por ataques de tiburones, la misma cantidad que en 2017 y una cifra inferior a la de 2011 (13), 2013 y 2020 (10), 2021 (9), 2009 y 2012 (7 cada uno), y 2010 y 2015 (6 cada uno), pero superior a la de 2007 (1), 2014 (3) y 2008 y 2016 (4).

74 MORDEDURAS DE MEDIA

Desde 2013, ha habido un promedio de 74 mordeduras anuales no provocadas de tiburones. 2020 fue una excepción notable, cuando las restricciones de viajes relacionadas con la pandemia y el cierre de playas probablemente derivaron en menos encuentros entre humanos y tiburones.

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No obstante, la reducción general en el número de mordeduras del año pasado puede reflejar la disminución global documentada de las poblaciones de tiburones, según el ISAF.

«En términos generales, la cantidad de tiburones en los océanos del mundo ha disminuido, lo que puede haber contribuido a las pausas recientes», indica Gavin Naylor, director del Programa de Florida para la Investigación de Tiburones del Museo de Historia Natural de Florida, quien agrega: «Es probable que las muertes hayan disminuido porque algunas áreas han implementado recientemente rigurosos protocolos de seguridad en las playas, especialmente en Australia».

El ISAF pone un fuerte énfasis en las mordeduras no provocadas de tiburones en su último informe anual y no destaca los ataques que pueden haber sido provocados por circunstancias atenuantes, como líneas de pesca lanzadas en las inmediaciones del incidente o la presencia de carnaza en el agua.

El año pasado hubo 32 ataques adicionales que se ajustan a los criterios del ISAF por haber sido provocados intencionadamente o no. Estos casos ocurren cuando un humano inicia una interacción con un tiburón y ocurren cuando buzos son mordidos tras acosar o tratar de tocar tiburones, mordeduras en pescadores submarinos, ataques a personas que intentan alimentar a los tiburones, mordeduras que ocurren al desengancharse o retirar un tiburón de una red de pesca, etc.

«Las mordeduras no provocadas nos brindan una comprensión significativamente mayor de la biología y el comportamiento de los tiburones», recalca Naylor, antes de añadir: «Cambiar el entorno de tal manera que los tiburones se sientan atraídos por el área en busca de su fuente de alimento natural podría incitarlos a morder a los humanos cuando de otra manera no lo harían».

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DATOS GLOBALES

Como en años anteriores, Estados Unidos aglutinó la mayor cantidad de ataques no provocados de tiburones (41 de los 57), y el Estado de Florida nuevamente reunió más mordeduras que en cualquier otro lugar de la Tierra (16). Este país tuvo una muerte no provocada por un escualo, ocurrida a finales del año cuando un buceador desapareció de la playa de Keawakapu en Maui (Hawái).

Australia concentró nueve ataques no provocados y confirmados, y hubo uno en Brasil, Nueva Zelanda y Tailandia. Dos mordeduras mortales ocurrieron el mismo día en la cosa egipcia del Mar Rojo, donde los encuentros con tiburones se consideran raros.

Sudáfrica, que suele promediar pocos ataques anuales de tiburones, registró dos en 2020, ambos fatales y probablemente causados por tiburones blancos.

RÉCORD

Aunque hubo menos mordeduras de escualos durante el año pasado, un aumento de incidentes localizados ha despertado la preocupación de los residentes y funcionarios gubernamentales en algunas áreas, según el informe.

Por ejemplo, Nueva York tuvo un récord de ocho ataques en 2022. Antes, ese estado estadounidense reportó solo 12 mordeduras no provocadas.

En 2016, los investigadores determinaron que tiburones tigre de arena juveniles (‘Carcharias taurus’) se habían instalado en Great South Bay, entre Long Island y Fire Island. Los tiburones continúan usando la bahía protegida como vivero, donde están mejor protegidos de la depredación de lo que estarían en mar abierto.

Según Naylor, la mayoría de las mordeduras en Long Island probablemente fueron de tiburones tigre de arena que fueron atraídos a la zona de surf por la afluencia de carnaza.

MAR ROJO

Dos ataques mortales sucedieron el 8 de enero de 2022 frente a la costa egipcia del Mar Rojo. Sucedieron a menos de una milla de distancia entre sí y pueden haber sido perpetrados por un solo tiburón, que inicialmente se identificó erróneamente como un marrajo común (‘Isurus oxyrinchus’). Actualmente no está claro qué especie fue la responsable de las mordeduras, pero la forma y la coloración de las aletas indican que pudo haber sido un tiburón tigre (‘Galeocerdo cuvier’).

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Los ataques de tiburones son relativamente raros en el Mar Rojo, pero cuando ocurren a menudo son fatales, según Naylor. Esto se debe principalmente a la topografía única de la región. Ese mar comenzó a formarse hace unos 50 millones de años, cuando las placas tectónicas que subyacen en África y Arabia comenzaron a separarse, lo que creó una brecha pronunciada entre ellas. «Es un sistema marino muy inusual porque el lecho marino cae precipitadamente», según Naylor, puesto que esa caída puede ser de unos 300 metros en apenas 90 metros frente a la costa.

En regiones como el este de América del Norte, donde la plataforma continental se inclina gradualmente, los grandes tiburones pelágicos a menudo se mantienen alejados de la costa. En el Mar Rojo, están a pocos metros de la orilla, explicó Naylor, quien subraya: «Los océanos abiertos suelen ser bastante sombríos y los tiburones pelágicos que viven en ellos se ganan la vida gracias al oportunismo. Cualquier fuente potencial de alimento que encuentren, la probarán».

RIESGO BAJO

Las posibilidades de ser mordido por un tiburón son muy bajas. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), el ahogamiento es la tercera causa principal de muerte accidental en todo el mundo y características costeras como las mareas y las fuertes corrientes representan un riesgo mayor para los bañistas que los ataques de tiburones.

El Archivo Internacional de Ataques de Tiburón proporciona una lista seleccionada de recomendaciones para reducir el riesgo de un ataque de tiburón, como quitarse las joyas reflectantes antes de entrar al agua y evitar las áreas donde hay gente pescando.