Mañueco gana de forma pírrica las elecciones y queda en manos de Vox para gobernar

– Abascal avisa de que quiere entrar en la Junta y a su candidato «se le está poniendo cara de vicepresidente»- Las listas provinciales triunfan con 3 diputados de UPL, 3 de Soria Ya y 1 de Por Ávila- El PSOE pierde 7 procuradores y un 5% de votos, mientras que Igea casi desaparece y sólo logra su escaño

MADRID, 13 (SERVIMEDIA)

El presidente de la Junta de Castilla y León y candidato del PP a la reelección, Alfonso Fernández Mañueco, ganó este domingo las elecciones autonómicas del 13-F con una escueta ventaja de tres escaños sobre el PSOE, pero necesitará negociar con Vox y lograr su voto favorable para ser investido de nuevo y conservar el poder.

El escrutinio de las urnas vuelve a dejar al PP como vencedor en los comicios de Castilla y León después de perder en 2019, cuando el PSOE le aventajó en seis diputados y 46.000 votos. Ahora, la tortilla se ha dado la vuelta con los populares como primera fuerza con 31 procuradores y el PSOE como segundo con 28. La diferencia en votos es pírrica, poco más de 15.000 sufragios.

Mañueco salió exultante a celebrar los resultados, al conseguir que el PP vuelva a ser el más votado en esta comunidad. «Hemos ganado», subrayó para frenar cualquier reproche sobre un ‘triunfo amargo’ porque hace un mes en el partido estimaban que rozarían la mayoría absoluta y que podrían gobernar «con las manos libres».

Nada de eso ha ocurrido, así que Mañueco puso el acento en que este adelanto electoral ha servido para evitar la «amenaza permanente de mociones de censura» como la que el PSOE planteó hace un año y que podría haber vuelto a presentar en abril, con el temor de que Ciudadanos le ayudara entonces a echar al PP a cambio de que Igea fuera el nuevo presidente.

La victoria de Mañueco le asegura gobernar la Junta cuatro años más pero dependerá de Vox, aunque en su comparecencia pública anunció que piensa dialogar con todos los partidos y empezará por el más votado, lo que implica sentarse primero con el PSOE para buscar una gran coalición que garantice «un gobierno de todos y para todos». Fuentes populares explicaron que esa estrategia le servirá para justificar después que, si acaba pactando con la formación de Santiago Abascal, es porque los socialistas se han negado primero.

El triunfo del PP se hace realidad gracias a que es la fuerza más votada en Ávila, Salamanca, Segovia y Zamora y consigue ser la segunda en todas las demás. Por su parte, el PSOE lo supera en Valladolid, León, Palencia y Burgos.

El PP convocó estas elecciones pensando también en clave nacional, convencido de que si Mañueco arrasaba crecería el liderazgo de Pablo Casado y alentaría la idea de que la alternativa a Pedro Sánchez está cada vez más cerca. Sin embargo, la victoria ha sido pírrica y eso alimenta las especulaciones internas por parte de quienes consideran que Isabel Díaz Ayuso es la única capaz de ofrecer un proyecto fuerte en el centroderecha que frene a Vox.

De hecho, desde el entorno de la presidenta de la Comunidad de Madrid aseguraron a Servimedia durante la noche electoral que el resultado obtenido por el PP en Castilla y León es un «tortazo» en comparación con las expectativas iniciales de la dirección nacional y destacan que la propia Ayuso tuvo que volcarse los últimos días de campaña para movilizar al electorado más conservador.

VOX DECIDIRÁ CON UN «VICEPRESIDENTE»

Pese a la victoria de Mañueco, el gran triunfador de la noche es Vox. El partido de Santiago Abascal experimenta un crecimiento espectacular, pues en 2019 logró un único procurador en las Cortes de Castilla y León y ahora tendrá 13. El PP deberá entenderse con la formación de extrema derecha para conformar gobierno. Juntos alcanzan 44 diputados y superan holgadamente los 41 de la mayoría absoluta.

Vox es la tercera fuerza política de la comunidad y también en ocho de las diez provincias. Consigue representación en todas excepto en Soria, donde la candidatura local de Soria Ya ha arrasado hasta convertirse en la más votada. A nivel autonómico, Vox obtiene casi el 18% de los votos depositados en las urnas con más de 210.000 pese a presentarse con un aspirante desconocido hace dos meses como Juan García-Gallardo.

Ahora, Gallardo no sólo tiene en su mano el futuro de la comunidad sino también el poder de la Junta. Así lo dio a entender su jefe de filas, Santiago Abascal, al comparecer en público para celebrar el resultado. «A Gallardo se le está poniendo cara de vicepresidente», exclamó ante el jolgorio de sus simpatizantes, que hasta ahora han visto que Vox prefería quedarse fuera de los gobiernos y que ahora parece decidido a dar el paso de gestionar por primera vez una gran administración pública.

«No exigiremos ni más ni menos de lo que nos corresponde», sentenció Abascal prometiendo actuar «con responsabilidad». «Vox tiene el derecho y el deber de formar Gobierno en Castilla y León». «España quiere más Gallardos y menos Rufianes», agregó en referencia al portavoz de ERC en el Congreso de los Diputados.

TUDANCA LLORA LA DERROTA

El candidato del PSOE, Luis Tudanca, acabó con los ojos llorosos al ver que su partido perdía las elecciones tras haber sido la primera fuerza hace tres años. El Centro de Investigaciones Sociológicas, que dirige el socialista Félix Tezanos, había alimentado sus expectativas de cambio en Castilla y León con una encuesta que aseguraba que la suma de PP y Vox en ningún caso alcanzaría la mayoría absoluta.

Tudanca dio las gracias a sus compañeros de partido y lanzó un mensaje de despedida al asegurar que «otros vendrán que harán más y que harán, por supuesto, que el cambio llegue a esta tierra». El líder regional del PSOE ha perdido siete escaños, casi un 5% de sufragios respecto a la anterior cita con las urnas y se ha dejado por el camino más de 115.000 votos pese al esfuerzo de su partido para tratar de arrebatar el poder el poder a los populares.

Los anuncios del Gobierno de Pedro Sánchez durante la campaña electoral -como la subida del Salario Mínimo Interprofesional, la aprobación de un Perte con ayudas europeas para la agricultura y la convalidación de la nueva reforma laboral- han sido insuficientes para que el PSOE hiciera realidad su objetivo.

Su socio de gobierno en La Moncloa tampoco rentabiliza la gestión a nivel nacional. Unidas Podemos pierde la mitad de los escaños que tenía en las Cortes de Castilla y León, al bajar de dos representantes a uno. La formación morada concurría el 13-F aglutinando bajo su marca a los partidos de extrema izquierda pero ha logrado menor porcentaje de votos que hace tres años por separado.

La vicesecretaria general del PSOE, Adriana Lastra, afirmó en rueda de prensa en Madrid que a su partido le ha perjudicado la fragmentación del voto de izquierdas por la aparición de candidaturas provinciales como Soria Ya, que entra directamente con tres procuradores en las Cortes y se convierte en la primera fuerza de su provincia, o con UPL, que tuvo un representante en 2019 y ahora consigue tres.

El éxito de ambas candidaturas está fuera de toda duda. Soria Ya supera el 42% de los sufragios en su circunscripción, donde casi duplica al PP y casi triplica al PSOE. Mientras los dos grandes partidos de España consiguen un único procurador, Soria Ya saca tres y deja fuera a Vox, a Unidas Podemos y a Ciudadanos. Por su parte, UPL es la tercera fuerza en su provincia, donde casi duplica los apoyos de hace dos años e incluso supera a Vox. Finalmente, Por Ávila repite con un diputado en su provincia y en el Parlamento autonómico.

CIUDADANOS CASI DESAPARECE

El peor parado en la noche electoral es Ciudadanos, que cumple el pronóstico de casi todas las encuestas de que sólo conseguiría un escaño por la provincia de Valladolid. El hasta hace dos meses vicepresidente de la Junta, Francisco Igea, es el único candidato del partido naranja que obtiene representación en las Cortes de Castilla y León.

El partido de Inés Arrimadas sufre un cataclismo al pasar de 12 diputados en 2019 a solo uno ahora y dejarse por el camino más de 150.000 votos. De ser determinante y compartir el gobierno de la junta con el PP, Ciudadanos pasa ahora a ser irrelevante en la comunidad y casi desaparecer.

No obstante, tanto Igea como Arrimadas destacaron en su comparecencia pública que precisamente logra «resistir» en Castilla y León después de que en las elecciones madrileñas de mayo de 2021 quedaran fuera del arco parlamentario de la capital.

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