El clima expande una enfermedad zoonótica potencialmente mortal en el Amazonas

– La equinococosis poliquística permite predecir posibles focos de infección, según un estudio de ISGlobal

MADRID, 08 (SERVIMEDIA)

Los brotes de equinococosis poliquística, una enfermedad zoonótica potencialmente mortal, dependen de cambios climáticos en la región del Amazonas.

Este hallazgo se explica en un estudio liderado por el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal), centro impulsado por la Fundación «la Caixa» y publicado en la revista ‘Proceedings of the National Academy of Sciences’, lo que evidencia el impacto del clima en las enfermedades tropicales desatendidas en la región amazónica, con implicaciones para otras zoonosis.

La equinococosis poliquística (EP) es una zoonosis desatendida potencialmente mortal causada por un gusano intestinal (‘Echinococcus vogeli’) endémico en bosques neotropicales como la Amazonia.

Aunque tratable, la enfermedad puede ser mortal para aproximadamente una de cada tres personas infectadas si no se diagnostica a tiempo. El parásito normalmente vive en reservorios animales, pero puede transmitirse a las personas que manipulan animales infectados, como las pacas (un roedor de gran tamaño que suele cazarse como alimento).

«La equinococosis poliquística es un buen ejemplo de las muchas enfermedades zoonóticas asociadas a la manipulación y consumo de carne silvestre», afirma Xavier Rodó, investigador de ISGlobal y último autor del estudio, quien añade: «Entender el papel del clima en la aparición y propagación de estas zoonosis es cada vez más importante, dado el actual escenario de calentamiento global».

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En este estudio, Rodó y su equipo compilaron dos bases de datos únicas: una de infecciones por EP en animales y humanos que abarca toda la región amazónica (unos 400 casos), y otra sobre prácticas de caza (con casi 440.000 observaciones de animales cazados en 55 zonas de estudio independientes en siete países amazónicos y la Guayana Francesa, en los últimos 55 años).

Esto permitió a los autores comprender la distribución espacial de la EP e investigar cómo influyen los factores ecológicos, ambientales y climáticos, así como los hábitos de caza. Para ello, desarrollaron dos modelos de predicción independientes: uno para infecciones en animales (es decir, el modelo silvático) y otro para infecciones humanas (es decir, el modelo de propagación o ‘spillover’).

INFECCIONES

El análisis muestra que las temperaturas estables favorecen el ciclo silvático (es decir, la circulación del parásito en los reservorios animales), mientras que los fenómenos climáticos extremos (como El Niño) alteran los patrones de caza y favorecen el salto del parásito a los humanos.

«Esto significa que el cambio climático regional asociado al calentamiento global puede fomentar indirectamente los brotes de la enfermedad en humanos», afirma Adrià San José, primer autor del estudio. Esto significa también que la información sobre uso del suelo y las proyecciones climáticas podrían usarse para la alerta temprana de posibles brotes de PE.

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Estos hallazgos tienen implicaciones para otras zoonosis similares relacionadas con la caza. También ponen de relieve el valor de las bases de datos exhaustivas para comprender el papel del clima en la aparición y propagación de brotes de enfermedades zoonóticas.